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Por el Ojo de la Cerradura
Por Rodolfo RIVERA DE ANDA
Juan Rulfo decía en <Los rumores> (Pedro Páramo) que los muertos siguen viviendo; estimo que tenía razón, pues por lo menos, en mi recuerdo están vivos los individuos, con los que conviví en la Cámara de Diputados.
Pido licencia y paciencia a los lectores, por dejarme recordar en este espacio a mis muertos, que en algún lugar han de estar viviendo, posiblemente puedan leer estas letras, no lo sé, pero de cualquier manera quiero que sepan que se les recuerda como seres humanos, con defectos y virtudes, aunque esta especie, según algunos legisladores actuales, ya se ha extinguido.
A pesar de su majestuosidad, el Palacio Legislativo de San Lázaro se asemeja a una gran tumba, donde –a la fecha- los diablos andan sueltos, posiblemente por las acciones de sus “inquilinos temporales” o a lo mejor por la efectividad de un “trabajo negro” que hizo un individuo que se ostentó como “brujo de la sierra de Guerrero”, quien una tarde se aposentó en la explanada frontal del inmueble legislativo, ubicado sobre la antigua avenida del Rastro, ahora pomposamente llamada del Congreso de la Unión.
Había pasado ya el “desmadre” del Colegio Electoral de la LIV Legislatura, donde se había declarado el triunfo de Carlos Salinas de Gortari, cuando en la sala de prensa tuvimos noticias de las acciones góticas del extraño individuo; Junto con Pedro Pablo Treviño, quien entonces fungía como el coordinador de comunicación social, que al poblano Guillermo Jiménez Morales le había impuesto Otto Granados, fuimos a constatar el hecho.
Por principio de cuentas, el fulano había hecho una pequeña fogata, donde quemó unas varas que desprendían mucho humo, con los carbones resultantes pintó un cuadro, dentro del mismo, hizo unos dibujos extraños, posteriormente sacó de su morral unas hierbas de extraño aspecto y, mientras accionaba, entre dientes emitió sonidos como de rezo y cánticos ininteligibles.
¿Qué está haciendo?, le preguntó Pedro Pablo, el individuo no les prestó atención y continuó con su función.
-Te estoy hablando, repitió el norteño y, ante el silencio, surgió la amenaza...
“Te voy a sacar a patadas de aquí”, fue entonces cuando el oficiante, volteó a verlo, con mirada fija, dura y penetrante, con voz sorda advirtió:
-“Te faltan huevos, cabrón...”
Pedro Pablo, visiblemente sorprendido y atemorizado, sólo atino a responder: “Estas loco”, regresando, de inmediato, al interior del inmueble.
-¿Cuál es tu número”, le pregunté.
-“Tú lo sabes”, respondió, adoptando una actitud de defensa.
-¿Por qué haces esto?
-“Para que a todos les vaya mal”, contestó enfático, el individuo.
Reconozco, que “algo” dentro de mí, me obligó a entender que era el momento de abandonar el lugar, así lo hice, dejando que el paisano continuara con su encomienda.
Posteriormente pudo enterarme que el individuo permaneció mucho tiempo, cuidando el producto de su trabajo, hasta que la lluvia lo hizo retirarse del lugar; asimismo supe que ninguno de los miembros del equipo de seguridad de la Cámara de Diputados –oaxaqueños la mayoría de ellos- acató la orden expresa, aun con la amenaza de despido, y se atrevió a levantar lo que el paisano había dejado... pasaron varios días y fue el agua de lluvia la que limpió el lugar.
Quién sabe si la efectividad de la maniobra, haya sido la que propició que el Palacio Legislativo de San Lázaro se quemara...
Tomando en consideración lo que ha pasado en el país, de 1988 a la fecha y, sin considerar como ciertas y verdaderas tales acciones, parece ser que el brujo guerrerense hizo un buen trabajo, aunque posteriormente, vino otro, pero este de San Pancho, que se ha lucido con sus actuaciones.
Ni entonces, ni ahora, los que saben de estas cosas, se han atrevido a darle la contra, pues solamente, a la fecha accionan con discursos, o formación de comisiones investigadoras, que sólo consiguen que se talen más árboles, para hacer papel periódico, en el que se imprima el seguimiento y resultado de sus ineficientes acciones.
Pero ya que estamos en plan de Hallowen, es de recordar que en el Salón de Sesiones, durante los trabajos del Colegio Electoral para integrar la LIV Legislatura, los apoyadores del entonces llamado Frente Democrático Nacional, que posteriormente degeneró en PRD, metieron a las galerías, a una mujer, de edad indefinida, sucia, despeinada, vestida con una túnica negra, rota, cochambrosa, la situaron en los asientos frontales de las galerías, que estaban en todos los lados del recinto, mismas que desaparecieron al hacerse la reconstrucción de San Lázaro.
Desde ese lugar y con un crucifijo en cada mano, esa persona se dedicó, durante varios días y noches, ya que ese colegio electoral fue excesivamente largo, a lanzar maldiciones, injurias, escupitajos y basura a todos los que estaban en la planta principal del Salón de Sesiones.
Los guardias de seguridad trataron de sacarla de las galerías, pero aún con violencia los “reventadores” que se habían posesionado del lugar, no permitieron que nadie se le acercara y, para evitar que la fueran a “coger” por sorpresa, la proveían de recipientes para que realizara sus necesidades fisiológicas, a las cuales, después les daba buen uso.
La visión de aquella mujer era desagradable, los fotógrafos tomaron muchas placas, pero solamente una revista, de esas de temporada, se atrevió a publicar su foto, en la que a pesar de estar tomada a distancia, los ojos de la mujer, daban la impresión de ser la de un animal “lampareado”.
La exigencia de que la mujer fuera sacada de las galerías fue en aumento, pero era fehaciente de que se trataba de una provocación para desatar la violencia en el Recinto Parlamentario, para “reventar” la calificación de los integrantes de la LIV Legislativa y, por consecuencia, la de Carlos Salinas de Gortari, como Presidente de la República.
Quiso la suerte que la ubicación de la mujer, quedara cerca de una “puerta falsa” que comunicaba con una sala de descanso de los reporteros acreditados en la fuente, por lo que <previo el sorteo>, pues nadie quería hacerlo, los guardias de seguridad, en una acción tipo comando, sorpresivamente abrieron la puerta, entraron a las galerías y en vilo se llevaron a la mujer, que estaba situada a dos metros de la mencionada puerta disimulada, salieron de inmediato, cuando <los reventadores> se dieron cuenta, ya la mujer estaba fuera del salón y de San Lázaro.
Ante lo realizado, los del FDN armaron gran escándalo y, hasta en la tribuna se presentó una queja, por parte de diputados electos, quienes protestaron porque “se había impedido a una ciudadana el presenciar los trabajos del Poder Legislativo, que se estaban realizando en su casa, pues San Lázaro, insistían, es la casa del pueblo”, pero todo quedó en una leve protesta, pues hasta los de –entonces- la oposición se sintieron aliviados por la salida de la “patriótica ciudadana”.
En dos ocasiones, el salón de sesiones, se convirtió en >Cámara Mortuoria>, para rendir homenaje póstumo a dos individuos, que a pesar de sus abismales diferencias, habían sido legisladores del Congreso de la Unión: Don Jesús Romero Flores, el último de los diputados que habían dado –en 1917- a nuestro país, la Constitución Política y, el otro, Jorge Kruishank Garcvía (PPPS), que pudo presumir que fue el primer Senador de oposición, por el estado de Oaxaca, aunque ese honor se vio manchado por la forma en que obtuvo el escaño senatorial, ya que no fue el voto, sino los arreglos que hizo con el entonces presidente del CEN del PRI, a fin de que Alfonso Gascón Mercado no tomara posesión de la gubernatura, que con su voto, el pueblo nayarita, le había otorgado.
Las sesiones solemnes, donde al recinto parlamentario se le dio el carácter de Cámara Mortuoria fueron distintas, pues en la del profesor Romero Flores, se sintió un verdadero dolor, los presentes constataban que se estaba cerrando una época que había sido determinante para la vida de nuestra Patria.
En cambio la del dirigente del “pepino socialista” fue una auténtica pachanga, pues como si se tratara de una fiesta, en hombros trasladaron el elegante féretro, elaborado con cedro rojo, en un hermoso trabajo de carpintería; pero con su actitud arrogante y la emisión de consignas y gritos, sus propios seguidores le restaron solemnidad al acto, que como diputado y senador fallecido tenía derecho... en fin, se reconoce el pleno derecho de expresar los sentimientos en la forma y modos que se quiera o como se pueda... allá ellos.
La primera persona que falleció en el Recinto Legislativo de San Lázaro fue el panista chihuahuense Jesús María Chavira Becerra, un auténtico norteño por su forma de ser, de decir, de tratar a las gentes, siempre lleno de anécdotas que contaba a la menor provocación.
Recuerdo una, ahora que están tan de moda los terrenos del Paraje San Juan, de la Ciudad de México. Me decían que los terrenos en que está ubicado el Palacio Legislativo de San Lázaro, están “sub-judice” (sujetos a pleito) y que en cualquier momento los pueden perder ya que sus dueños originales, una empresa aceitera, han demando su devolución ya que José López Portillo hizo un intercambio de terrenos; recibió los de la Candelaria de los Patos y, a cambio dio unos ubicados en un lugar cercano a Ciudad Juárez en Chihuahua.
Pero cuando los españoles de la empresa “El Nervión” trataron de tomar posesión de los terrenos, los juarenses “los mandaron a la goma”, pus esos terrenos están dentro de las reservas territoriales de Ciudad Juárez, por lo que, asevera Chavira Becerra, demandaron la devolución de los terrenos de la Candelaria de los Patos y todo lo que encima se construyó, así que no te extrañe, me dijo, que un día de estos, el inmueble sea convertido en condominio, o que por lo menos se “arme un desmadre, padre”... No me crees, señaló, tú que sabes, revisa los archivos de la Suprema Corte, yo te daré los datos exactos.
No pudo hacerlo ya que un infarto fulminante lo derribó en el pasillo central del salón de sesiones, mientras a gritos pedía la palabra para contestar las agresiones que desde la tribuna le hacia a él y a su partido, el priísta Jesús Saldaña Rossel, entonces diputado y posteriormente gerente de comunicación de PEMEX, en los tiempos en que era director el que ahora vive en la ciudad de Houston y, que a pesar de todos los esfuerzos del gobierno en turno, no han podido traerlo para juzgarlo por su “posible” participación en el Pemexgate. |