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Columnas
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Imaginen ustedes si estaría bien que por las tardes de 4 a 6 las panaderías subieran los precios porque se les acumulan los clientes y nos dijeran: “es que no vienes a comprar de 9 a 11 AM que es cuando menos vendo”. Si lo hicieran los particulares les cerrarían las panaderías de inmediato aunque arguyeran que en razón de acumulárseles los clientes se ven precisados a encender hornos de leña donde les resulta más caro producir el pan. Contrariamente a lo que se piensa en una economía de libre mercado, donde a mayor demanda, menor precio para quien la adquiere, y mayor utilidad para quien la vende, “en México se penaliza el consumo cuando se les amontonan los clientes”, la razón, la ineficiencia de CFE, porque el mayor consumo los precisa a echar a andar sus obsoletas centrales eléctricas menos eficientes, lo que les encarece su producción, y esto se repercute en las tarifas de la industria, que llegan a ser en horario punta hasta 4.6 veces más caras que en los horarios normales, como por la mañana. Esta vergonzante tarifa se aplica casi regularmente por la tarde-noche para las industrias como una medida para “penalizar” el consumo de luz en este periodo en el cual se registra la demanda máxima generalizada de electricidad en el país al empalmarse con el pico de consumo en los hogares al regreso del trabajo. Es por eso que la mayoría de las fábricas tienen que parar su producción durante esas horas porque no les resulta redituable, mientras que otras prefieren generar su propia electricidad. Resulta comprensible que las empresas no puedan desarrollarse e incluso subsistir si pagan cuatro veces más que sus principales competidores, y en consecuencia tienen una planta productiva ociosa, pérdidas en la producción industrial y pérdida de empleos. De eliminarse esta tarifa producirá beneficios inmediatos a todos los involucrados, incluida la CFE, los generadores independientes de energía eléctrica y las empresas consumidoras del energético, lo anterior sería un componente importante para la generación de nuevas plazas laborales en el país y un motor para la generación de empleos y mayor crecimiento del PIB, claro está que se requieren inversiones en la modernización de la CFE y no que sigan trasladando al país la ineficiencia de sus arcaicos procesos de generación. En esta trampa de iniquidad e ineficiencia trasladada de la CFE, los industriales del país están exigiendo al Presidente Calderón que cumpla con su “promesa” de eliminar la tarifa eléctrica en horario punta para que la industria nacional esté en condiciones de competir internacionalmente; basta ya de solapar y pagar burradas ajenas que nos están llevando a todos al mismo cadalso. Bajo el señorío de la incompetencia… La SHCP en belfos del prócer de la formación, impulso y, agobio maligno de los monopolios que padecemos en México, Dr. Fernando Sánchez Ugarte, y ahora Subsecretario de Ingresos de esa dependencia, refiere (para defender la incompetencia del monopolio de CFE y la suya propia), “que a pesar de las demandas de los industriales, la tarifa en horario punta no se eliminará, sino que solamente se ajustará a la baja en un 30%”, por lo que si pagan actualmente hasta 4.5 veces la tarifa normal en ese horario, ahora solamente sufragaran 3 tantos más de lo debido, en una esplendorosa muestra de que seguiremos todos bajo el señorío de la incompetencia de la CFE, de la SHCP, de la Secretaría de Energía, y de los Tres Poderes de la Unión que siguen solapando estas tarifas fuera de orden y de justicia. Precisamente refiere este perverso mamut del tapujo respecto de las inmoderadas tarifas de CFE que: "Se está viendo en dos etapas, en una primera, se va a hacer una revisión sobre todo en la tarifa industrial", para después amenazar con lo siguiente: "En los próximos meses, se hará un análisis muy detallado de toda la estructura de las tarifas para buscar que sea lo más eficiente, lo más adecuado, y que sea competitiva tanto a nivel residencial como industrial y comercial" cuando que no lo son para ninguno de los sectores. Respecto a la ilegal tarifa en horario punta que afecta a toda la industria y frena su desarrollo, creación de empleos, y mayor producción agregó infamante: "No creo que la tarifa punta deba eliminarse, ya que es una señal que induce a un uso más eficiente de la electricidad", consideró, en un juicio de lo más torcido que pueda imaginar Usted, porque traslada las ineficacias en la producción de la CFE en sus añosas plantas para que la paguen unos usuarios que no tienen forma de eludirlos. El funcionario explicó que “la tarifa industrial se aplica cuando hay una demanda elevada en el sistema, por lo que busca que la distribución de ésta sea más uniforme a lo largo del tiempo”, obligando al consumidor industrial a acoplarse o a limitarse a su ineficaz generación de energía en horas punta, y a seguir aceptando que el Gobierno no haga las inversiones necesarias en la CFE. El clavija Sánchez Ugarte añadió que la SHCP analiza cómo se aplicará la partida presupuestaria de 7 mil 800 millones de pesos, que se aprobó en el Congreso para llevar a cabo la reducción de la tarifa industrial, lo que nos muestra que los 3 Poderes de la Unión en México primero te clavan la uña con tarifas fuera de contexto para después manejar sus atracos y reducciones como un subsidio o dádiva que deba agradecerse, cuando que no lo son, siendo esta cifra espeluznante el costo para el país de la ineficiencia y obsolescencia de CFE vs. Otros países. Después agregó otro sayón más bruto metido en ocultar el ajo de sus incompetencias: Jordy Herrera, Subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía, mencionó por su parte, “que la reducción de 30 por ciento en las tarifas en horario punta tendrá un costo para el erario público de 5 mil 500 millones de pesos, lo que equivale a 80 por ciento del presupuesto del gasto social”, en una muestra radiante de su falta de seso y pendejez inaudita, porque nada tiene que ver esta ineficiencia de la CFE que le quieren trasladar a sus ciudadanos y a la industria con el presupuesto que se tiene para el gasto social del país. Después añadió este burro flaco del seso “que el presupuesto de la Secretaría de Energía es cinco veces menor que el descuento previsto, lo que da una dimensión de lo que significa este ajuste”, cuando que lo que debiera hacerse es eliminar por completo la mencionada Secretaría de Energía por permitir el estancamiento de la CFE y por su tozudez respecto al otorgamiento de permisos para la generación autónoma de energía de la iniciativa privada para salirse del yugo de la CFE. Ya vendrán tiempos en que se les audite a quien o quienes han otorgado permisos de generación de energía y nos encontraremos con muchas desagradables sorpresas de tráfico de influencias de los mandatarios. Sánchez Ugarte rebuznó esta vez con más fuerza arguyendo “que se debe buscar que la estructura tarifaria induzca la generación de electricidad, y se realice con mayor eficiencia. Y a través de esas ganancias de eficiencia, se logre reducir los costos en todos los niveles", comentó, y justificó la aplicación de la tarifa en horario punta, y los costos de otros energéticos como el gas natural, debido a que estos recursos cubren los gastos de las entidades que proveen los servicios, embijando a los estados productores como copartícipes del asesinato de la población y de la industria. Por enterarlos a Ustedes de cifras, evalúen por si solos el tamaño del embute que nos están metiendo: De 1999 al 2006, los usuarios de energía eléctrica en el País recibieron una descarga de aumentos que llegaron a triplicar las alzas observadas en ese mismo periodo en Estados Unidos. Según un comparativo de la CONCAMIN que envió como queja durante las consultas del Plan Nacional de Desarrollo, los industriales enfrentaron un incremento de 120 por ciento en ocho años, superando el alza de 37 por ciento que tuvieron los de Estados Unidos. Tan sólo en el 2006, los empresarios mexicanos pagaron un promedio de 8.14 centavos de dólar por kilowatt hora consumido, un 33 por ciento más que sus competidores estadounidenses. Esta diferencia, dijeron los empresarios, deteriora la competitividad y pone al País en desventaja frente a otras naciones. Al igual que el sector industrial, los usuarios residenciales y comerciales también enfrentaron incrementos. Los hogares sufrieron un aumento del 75 por ciento, que contrasta con el alza de 27 por ciento que enfrentaron las familias estadounidenses en el mismo lapso. Los comerciantes nacionales, a su vez, enfrentaron un aumento del 72 por ciento de 1999 al 2006, mientras que los de Estados Unidos tuvieron un alza del 29 por ciento.
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