Columnas

 

Arcano Político

Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

 Noviembre 5 de 2007

Desastre

Imprimir

Envía a un amigo

Traduce esta página.

Se intuye la corrupción y venganzas políticas en el desastre pluvial tabasqueño y las olvidadas inundaciones chiapanecas. Surgen críticas que intentan responsabilizar al actual gobierno priísta de Tabasco que asumió el 1 de enero de 2007 con el calentamiento global para que se olvide la promesa veinte añera y fallida de un Plan Hidráulico.

Es difícil ignorar la responsabilidad de los hombres en la tragedia desatada por los elementos naturales en los 24 mil 578 kilómetros cuadrados del territorio tabasqueño en que cruzan infinidad de ríos, destacándose el Usumacinta, el más caudaloso del país con 900 mil litros de agua por segundo, seguido del Grijalva y que forman bifurcaciones de varios canales antes de llegar al mar.

La memoria histórica registra diversas contingencias, siendo la más reciente la de 1999, cuando el entonces presidente de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, Manuel Andrade Díaz culpó al presidente Ernesto Zedillo de inundar Tabasco para evidenciar al gobernador Roberto Madrazo y favorecer en las primarias del PRI a Francisco Labastida.

Sin embargo, el actual mandatario estatal, el químico fármaco biólogo Andrés Rafael Granier Melo, quien fue presidente municipal de Centro en 2000, recuerda en medio de la tragedia que son 20 años de marginación al Plan Hidráulico de Tabasco, lo que remontaría a los estertores del primer presidente tecnócrata Miguel de la Madrid Hurtado.

Puede observarse la necesidad de ese plan en la condición de llanura a nivel del Golfo de México, la infinidad de afluentes pluviales, así como ser paso obligado a tormentas tropicales y huracanes que se presentan en la segunda parte del año en la zona caribeña. El interés económico nacional se muestra en la generación de energía eléctrica con las presas.

Un contexto que se encuentra en medio de dos factores externos: El político como bastión del PRI frente a una administración federal panista y la globalización con sus evangelios de las tres rondas del Consenso de Washington que diseñó el usufructuó por parte de las transnacionales del sector energético mexicano, petróleo y electricidad.

Dos factores que convergen al escuchar al presidente Felipe Calderón, responsabilizar al calentamiento global al desastre pluvial del 29 de octubre de 2007 que dejó un millón 200 mil damnificados de los cerca de dos millones habitantes en Tabasco que se inundó en el 80 por ciento de su territorio.

El gobernador fue directo el dos de noviembre: “Durante 20 años se ha hablado de un plan hidráulico (pero) se le ha engañado a Tabasco, sí ha habido inversiones pero no un plan bien diseñado, no estamos dispuestos a seguir así, nos tiene que mirar (…) había un gran obra en el río Carrizal para bifurcar el agua, debió de entregarse en mayo y no se terminó (…) esa era responsabilidad del Conagua”.

Y al frente de la Comisión Nacional del Agua se encuentra el químico metalúrgico José Luis Luege Tamargo, el foxista que ocupó la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales tan proclive a la construcción de puertos turísticos en la Península de Yucatán sin importarle la destrucción de la riqueza de corales naturales o la venta de manglares.

Un organismo que a partir de 1997 destinó más de mil 500 millones de pesos en programas hidráulicos tabasqueños cuya infraestructura se mostró inexistente en la reciente inundación que además de afectar al 80 por ciento de Tabasco provocó devastación en 40 municipios chiapanecos aledaños y solamente se decretó la emergencia en 11 de ellos.

Así, la ira de la naturaleza se agudizó por la responsabilidad de los hombres y mujeres que se disputan el poder.

 

Correo: altuzar@arcanorevista.com

 

 

Arcano es una Marca Registrada por Publicaciones ALDEHAN, S.A. de C. V. Todos los Derechos Reservados.